|
CAPITULO XI
Cuerda 10: Restauración
LA CUERDA de
Restauración, en el arpa de Dios, es una qué llenará la tierra de cánticos de
gozo y alabanza. Aun cuando todos los profetas, desde Samuel hasta Juan el
Bautista hablaron de los días venideros de restauración, esta maravillosa
doctrina representada por la décima cuerda del arpa estuvo por mucho tiempo
perdida de vista para muchos que pretendían ser cristianos, como también lo fue
la doctrina de la promesa. abrahámica.
Por lo tanto, vemos que el arpa de ocho cuerdas que a veces usaban los
judíos, significa el arpa de Dios careciendo de las cuerdas que representan la
promesa hecha a Abraham y la restauración. Ahora han sido encontradas estas
dos cuerdas o doctrinas, y son apreciadas por el pueblo de Dios. El arpa, con
todas sus cuerdas; produce una música de sin par dulzura.
536Restaurar
significa el volver una cosa o persona a. una condición, lugar o posición
perdidos. El primer hombre, Adán, fue
hecho perfecto, a la imagen y semejanza de Dios, con poder y autoridad para
llenar la tierra de seres humanos, y para gobernarla como dominio suyo. A causa
del pecado, atrajo sobre sí mismo la manifestación de la justicia divina, y al
ser sentenciado a muerte perdió el derecho a la vida, perdiendo también ese
derecho para su descendencia. El primer
hombre, Adán, fue creado como ser humano, más no como ser Espiritual. “El
primer hombre es de la tierra, terreno.” (1 Corintios 15: 47). Dios creó la tierra para el hombre, según
las Escrituras: “Dios, el que formó la tierra y la hizo, el cual la estableció;
no en vano la creó, sino para ser habitada la formó.” (Isaías 45:12,18). Las
Escrituras prueban concluyentemente que el propósito original de Dios fue el
de que el hombre, mientras obedeciera la ley divina, tuviera un hogar eterno en
la tierra. A causa de la desobediencia perdió su derecho a vivir en la tierra;
empero, Jesús, el hombre perfecto, por medio de su sacrificio compró para el
hombre ese derecho, y por lo tanto, el día tiene que llegar en que el hombre
sea restaurado a la condición perdida.
537Algunos maestros de la Biblia, de nota, niegan la doctrina de la
restauración. Observemos qué otras cosas tendrían que fallar si esta doctrina
se anula. Si no hay restauración del hombre a su estado original, tiene entonces
que admitirse que la creación del hombre fue ni' fracaso; y no solamente
resultaría un fracaso la creación del hombre, sino que también fallaría el
mismo fin por el cual Dios creó la tierra.
Esto implicaría que su palabra no ha llevado a cabo ni llevará a cabo lo
que él dice. Sin embargo, siendo Dios mi ser omnisciente, y teniendo poder
ilimitado, sus propósitos no pueden fracasar. Si creemos en la Biblia, tendremos
que creer en la doctrina de la restauración.
Jehová ha dicho: “Mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí sin
fruto, sino que efectuará lo que yo quiera; y prosperará en aquello a que yo
la envíe.”
538Si no ha de haber restauración del hombre a su estado original, y
si no ha de haber oportunidad para él de ser restaurado, entonces, la
manifestación de la justicia divina en contra de Adán no implicaría otra cosa
sino la destrucción por el mismo Dios de la obra de sus propias manos, admitiendo
el hecho de su incapacidad para poblar la tierra con una raza perfecta. Si
creemos en su omnipotencia, tendremos que creer que él llevará a cabo lo que ha
ideado. Puesto que él, al tiempo de pasar la sentencia, hizo la promesa de que el gran enemigo finalmente
perecería, podemos tomar tal verdad para colocar sobre ella la esperanza de que
algo mejor habría de venir en lo futuro.
539De no haber restauración de la humanidad a la perfección
original, entonces la promesa de Dios hecha a Abraham es sin valor alguno, y
tiene que fracasar puesto que el expresado propósito de esa promesa es la
bendición de todas las familias de la tierra con la bendición de vida.
(Génesis 12:3; 22: 18; 28:14; Romanos 6:23).
Jehová no tan sólo hizo esta
promesa a Abraham, sino que además la corroboró, jurando. A causa de estas dos
cosas inmutables (su palabra y su juramento) es imposible que su promesa deje
de cumplirse, y tiene que llevarse a cabo al debido tiempo.-Hebreos 6: 17, 18.
540Las Escrituras, sin lugar a duda, muestran que Jesús, quien en su
existencia prehumana fue el Logos, dejó la corte celestial, consintió en que
su vida fuera transferida del plano espiritual al humano, tomó la naturaleza y forma humana, y llegó a ser el hombre
Cristo-Jesús con el fin de salvar a la humanidad de sus pecados. (Mateo 1:
21). El vino con el fin de que el hombre tuviera vida. (Juan 10: 10). Vino a dar su vida como rescate, para que
otros pudieran vivir. (Mateo 20: 28). El fue rico, y por nuestra causa se hizo
pobre, para que nosotros, por medio de su pobreza llegásemos a ser ricos, (2
Corintios 8: 9). Cuando él nació como hombre, los ángeles del cielo anunciaron
las buenas nueras de gran gozo que serán para todo el pueblo, porque el
propósito de su nacimiento fije el de redimir, y restaurar a la raza todo lo
que se había perdido. (Lucas 2:9-11). Si no hay restauración del hombre a su
estado original, entonces, todos estos propósitos de Dios relacionados con la
venida de su amado Hijo a la tierra, tienen que fracasar, Sabemos que su
palabra no puedo fallar.
541Fue el perfecto hombre Adán el que pecó, y por causa de su pecado
perdió el derecho a la vida y a las bendiciones incidentales a la perfecta vida
humana. El único medio provisto para satisfacer ese juicio y librar a la humanidad,
es el de dar en cambio otra vida humana perfecta. La substitución de esa vida
perfecta humana, por la otra perdida, en las Escrituras se denomina como el
sacrificio de rescate. Dios hizo la específica promesa de que rescataría al
hombre del poder del sepulcro y lo libraría de la muerte. (Óseas 13: 14). En
armonía con esta promesa, nos dice su Palabra que Jesús, por la gracia de
Dios, gustó la muerte por todos. (Hebreos 2: 9). “Pues que hay un sólo Dios, y
un sólo Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús; el cual se
dio a sí mismo en rescate por todos, para testimonio a sus propias razones.”-1
Timoteo 2: 5, 6.
542Así que, a menos que la humanidad tenga una plena y razonable
oportunidad para ser restaurada a la perfecta condición de que gozó Adán
cuando estuvo en el Edén, entonces, todas estas promesas de Jehová
no tienen valor alguno, y tiene que fallar.
Si fallan, probaría que Dios no es omnipotente. Probaría igualmente que sus promesas no son
ciertas, en tanto que las Escrituras declaran: “Todas las promesas de Dios,
cualesquiera su número, son confirmadas en él; por esta razón, por su conducto
también, nuestro ‘Amén’ reconoce su verdad y promueve la gloria de Dios por
medio de nuestra fe. Más el que a
vosotros, lo mismo que a nosotros hace firmes por medio de la unión con el
ungido, y el que nos ha ungido, es Dios, el cual también ha puesto su sello
sobre nosotros, y ha puesto su espíritu en nuestros corazones como prenda y
anticipado goce de bendición futura.”-2 Corintios 1: 20-22; Weymouth.
543Jesús
fue levantado de entre los muertos, y ascendió a lo alto. El hecho de su
resurrección es una garantía de que todos los hombres tendrán una oportunidad
de vida. Si no ha de haber restauración para la raza humana, entonces la resurrección
de Jesús y el despertar de entre los muertos de otros. son sin significado
alguno y sin ningún fin. Si creemos en las Escrituras, tenemos que creer en la
restauración, puesto que Dios “ha determinado un día en que juzgará al mundo
habitado en justicia, por un Varón, a quien él ha designado, de lo cual ha
dado certeza a todos los hombres levantándolo
de entre los muertos.” (Hechos 17: 31).
Si no aceptamos la doctrina de la restauración de la raza humana,
tenemos que pasar por alto las positivas palabras del Apóstol, quien escribió:
“Empero, es el caso que Cristo ha sido resucitado de entre los muertos, siendo
primicia de los quo han dormido. Pues siendo así que por medio del hombre vino
la muerte, por medio del hombre también viene la resurrección de entre los
muertos. Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán
vivificados. Pero cada uno en su propio orden: Cristo la primicia; luego los
que son de Cristo, al tiempo de su venida. Entonces viene el fin, cuando él
entregará el reino al Dios y Padre suyo, cuando haya abolido todo dominio y
toda autoridad y poder. Porque es menester que él teme, hasta que ponga a sus
enemigos debajo de sus pies. ¡El postrer enemigo, la muerte, ha de ser destruido
“-1 Corintios 15: 20-26.
544“El
misterio,” es el Cristo, la clase ungida, que se compone de Jesús, la Cabeza, y
los miembros de su cuerpo, los cuales en las Escrituras se designan como la simiente
de Abraham, conforme a la promesa. (Colosenses 1: 26, 27). El repetidamente anunciado propósito de
Jehová es el de que por conducto de esta simiente sean bendecidas todas las
familias de la tierra. (Gálatas 3 :16, 27, 29). Jehová ha dedicado mucho tiempo y energía al desarrollo de la
simiente de la promesa. Si no ha de haber oportunidad para una plena
restauración de la humanidad, entonces el tiempo y esfuerzo empleado en
arrollar la simiente de Abraham ha sido desperdiciado, y la promesa de
bendición por medio de esta simiente no tiene el menor valor, es nula. Si damos crédito al texto bíblico ya citado,
de que la palabra de Dios no puede volver a él sin fruto, debemos sentirnos
ciertos de que su propósito no puede fallar.
545El
Señor ascendió al cielo a preparar un lugar para su desposada, la iglesia, la
cual es la simiente de Abraham por cuyo conducto debe venir la prometida bendición
para la humanidad. El prometió volver y
recibir consigo a su esposa. El ya ha vuelto, como lo demuestra la evidencia
bíblica que hemos aquí citado. Si no ha de haber oportunidad para la restauración
del hombre a la condición que Adán gozó antes de pecar, entonces, la segunda
venida del Señor fallará en uno de sus fines principales. Ese fin principal de su segunda venida es la
restauración de la raza humana, y se indica claramente por el inspirado
testigo: “Para que él [Dios] envíe a aquel Mesías, que antes ha sido designado
para vosotros, es decir, a Jesús; a quien es necesario que el cielo reciba
[retenga o guarde] hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de
la cual habló Dios por boca de sus santos profetas que ha habido desde la
antigüedad. Porque Moisés en verdad dijo: El Señor vuestro Dios os levantará
un Profeta, de entre vuestros hermanos, semejante a mí; a él habéis de oír,
conforme a todo lo que os hablare. Y será que toda alma que no obedeciere a
aquel Profeta, será exterminada de entre el pueblo. Y así mismo todos los profetas, desde Samuel, y los que le sucedieron,
cuantos han hablado, ellos también han anunciado estos días.”-Hechos 3:20-24.
546En corroboración a esta declaración positiva del inspirado
Apóstol, está el testimonio de todos los profetas prediciendo el tiempo
venidero para la restauración de las cosas que fueron perdidas por causa de la
desobediencia de Adán.
547Enoc fue el primero de los santos profetas. (Judas 14:15). Luego
Jacob (Génesis 49:10), más tarde Moisés (Génesis 3:15; 12:3; 13:15; 18:18;
22:18; Deuteronomio 18: 15, 19; 30: 15). Luego siguieron Samuel (1 Samuel 2:6),
Job (14:13-15; 33:19-30), David (Salmos 22:27; 30:5; 37:11; 46:10; 67:1-7; 72:
4, 6, 10; 86:9; 93:2; 96:11-13; 98:4-9; 104:5), Salomón (Proverbios 2: 21; 11:
31; Eclesiastés 1:4), Isaías (2:2-4; 9:7; 11:4-9; 14:7; 19:22; 25: 6-12; 28:17,
18; 29:17, 18; 33:24), Jeremías (3:17; 24:7; 31:16, 29, 34; 32: 39, 40; 33: 8,
9; 46:27; 50:4,5), Ezequiel (11:19; 16:55, 61-63; 18:2, 31,32; 28:26; 34:25-28;
36:26, 27, 29, 30, 35; 37:24; 39:29),
Daniel (2:44; 7:27), Óseas (2:18,21; 3:5; 13:14), Joel (2:22,32), Amós
(9:11,12; Hechos 15:14-18), Abdías (verso 21), Jonás (capítulo 4), Miqueas (4:
1-5, 8), Nahum (1:15; 2:3-6), Habacuc (2:14), Sofonías (2:11;3:9,13), Aggeo
(2:7), Zacarías (2:11; 3:10; 8:3, 8, 12, 15, 21, 22; 9:10, 17; 14:9, 11 y 20),
Malaquías (1:11; 3:11; 4:2), y Juan el Bautista. Mateo 11: 9, 11; Juan 1: 29).
Este grupo de santos testigos, sin una sola excepción, se unen para testificar
el venidero tiempo de restauración para la raza humana.
548Una mente razonable no puede concebir el que Jehová desarrollara
una nueva creación, y glorificara a esa nueva creación, dando a la Cabeza de
ella todo el poder en el cielo y en la tierra, sin que le hubiese asignado
alguna tarea con relación al hombre. El principal objeto de la glorificación de
esa nueva creación, la iglesia, es el de que los miembros de ella, dirigidos
por la Cabeza, el Señor, puedan juzgar, bendecir y restaurar a todas las familias
de la tierra. No podría pronunciarse la sentencia sin el examen de causa, y el
examen de causa implica una oportunidad. Jesús claramente dijo: “Cuando en la
regeneración el Hijo del hombre se siente sobre el trono de su gloria, vosotros
también os sentaréis sobre doce tronos, juzgando las doce tribus de Israel.”
(Mateo 19: 28). Aquí encontramos una positiva declaración relativa a la
regeneración. Regeneración quiere decir el hecho. de reproducir o dar
nuevamente vida a una creatura.
549También se ha escrito concerniente a los que han de participar en
la primera resurrección, llegando a ser miembros de la familia real del cielo;
“¡Dichoso y santo es el que tiene parte en la resurrección primera! sobre los
tales la segunda muerte no tiene poder, sino que serán sacerdotes de Dios y de
Cristo, y reinarán con éste mil años.” Ese reino es con el fin de restaurar a
la humanidad.-Apocalipsis 20: 6; Hechos 17: 31.
550El Apóstol además dijo: “¿No sabéis que los santos han de juzgar
al mundo?” (1 Corintios 6: 2). Y Jesús también declaró que al tiempo de su
segunda venida se sentaría en el trono de su gloria, y que ante él se juntarían
todas las naciones, y que él las separaría y las re compensaría conforme a la
obediencia a sus leyes. (Mateo 25: 31-46). Si la iglesia, Jesús la Cabeza y
los glorificados miembros del cuerpo revestidos de autoridad, no ha de
desempeñar el puesto de gran libertador y rehabilitador de la raza humana,
¿para qué son revestidos de tan gran poder y autoridad? Si no ha de haber
oportunidad para la restauración de la humanidad, entonces el plan de Dios con
referencia a la nueva creación y a su tarea, ha fallido. El positivamente ha anunciado que uno de los
propósitos para la llamada y desarrollo de una nueva creación, es el de
bendecir á la humanidad.-Génesis 12:3; Gálatas 3:16, 27, 29.
551Yo,
Jehová, te he llamado en justicia, y tendré firmemente asida tu mano, y te
guardaré; y te pondré por pacto del pueblo, y por luz de las naciones; para que
abras los ojos ciegos, y saques del calabozo [la tumba, la condición de muerte]
a los presos, y de la cárcel a los sentados en tinieblas.” (Isaías 42: 6, 7).
“Así dice Jehová: En tiempo acepto te he respondido y en día de salvación te
he ayudado; te preservaré también, y te pondré por pacto del
pueblo; a fin de que vuelvas a levantar la tierra, y hagas poseer las herencias
desoladas.”-Isaías 49: 8.
552De este modo vemos que todos los propósitos del plan divino
señalan la restauración de la humanidad. Toda doctrina de vital importancia
habla del tiempo venidero de bendición humana. Toda otra cuerda del arpa de
Dios se une en armoniosa música con la décima cuerda, la restauración del
hombre. Tiene que ser admitido por todo sincero estudiante de la Biblia que
todas las doctrinas fundamentales señalan el propósito de Dios de ofrecer las
bendiciones de restitución a la entera raza humana, y que los obedientes
gozarán de bendiciones sobre la tierra. Ahora, examinemos algunos textos más específicos,
corroborando aun más la ya fuerte evidencia de que la restitución es el gran
objeto del plan divino relativo a la raza humana.
553Dios hizo un pacto con la nación de Israel, por medio del cual
prometió vida a todos los que lo cumplieran. (Levítico 18: 5). Los israelitas,
como todo otro hijo de Adán, habiendo nacido pecadores e imperfectos, no podían
guardar ese pacto y por lo tanto no ganaron vida bajo él. Las razones
especificas fueron: (1) Porque el sacrificio de rescate aún no se había dado;
(2) porque a causa de las imperfecciones de la raza humana, y de las
imperfecciones de Moisés, el mediador, ese pacto no trajo vida a ninguno de la
nación de Israel. (Romanos 8: 3). Para que este pacto se hiciera, había un
doble propósito. Uno fue el de que sirviera de ayo para conducir a Israel a
Cristo (Gálatas 3: 24); y el otro, para prefigurar el mejor o nuevo pacto de
la ley que al debido tiempo haría Dios por conducto de su amado Hijo, Jesús.
(Hebreos 10:1; 8:5). Cristo es el gran Sumo Sacerdote, y habiendo cumplido los
propósitos divinos, él es ahora el Mediador de un mejor pacto, el nuevo pacto,
el cual Dios se propone hacer en beneficio del hombre. (Hebreos 8:6;9:l 5).
Cuando la iglesia haya sido glorificada y el reino establecido, entonces la
sangre (el mérito) de Cristo se aplicaría con el fin de sellar el nuevo pacto,
por medio del cual las prometidas bendiciones han de ser extendidas a toda la
raza humana.
554Después
de esos días, o sea después de que el Cristo o la clase de la nueva creación
haya sido escogida, este pacto se hará, según lo indica San Pablo, citando del
Antiguo Testamento: “He aquí que vienen días, dice el Señor, en que haré con
la casa de Israel y con la casa de Judá un pacto nuevo: no según el pacto que
hice con sus padres, en el día que los tomó de la mano para sacarlos de la
tierra de Egipto, pues ellos no permanecieron en mi pacto, y yo los traté con
desprecio, dice el Señor. Porque éste es el pacto que haré con la casa de
Israel después de aquellos días, dice
el Señor: pondré mis leyes en su mente, y en su corazón las escribiré; y yo
seré su Dios, y ellos serán mi pueblo; y no enseñará más cada cual a su conciudadano, y cada cual a su
hermano, diciendo: ¡Conóse al Señor! porque todos ellos me conocerán, desde el
menor hasta el mayor de ellos; porque yo tendré misericordia de sus
injusticias, y de sus pecados no me acordaré más.”-Hebreos 8: 8-12.
555Bajo este nuevo pacto la raza humana entera tendrá la oportunidad
de volver a Dios por conducto de Cristo, el Mediador. Es bueno fijarnos que
claramente se dice que durante el tiempo de la restauración Dios pondrá sus
leyes en sus mentes, y que en sus corazones las escribirá; y será para ellos
Dios, y ellos serán su pueblo, porque él tendrá misericordia de ellos y no se
acordará de sus iniquidades. Esto no puede indicar otra cosa que el remover las
imperfecciones de los obedientes, y restaurarlos a una condición de justicia.
556Después de la glorificación de la iglesia, y después de que se
haga el nuevo pacto, Abraham, Isaac, Jacob, David, Barac, Jefté, y los profetas
(todos los cuales se designan como antiguos aprobados), según la promesa de
Dios serán traídos de la tumba, v recibirán una resurrección mejor. (Hebreos
11). Estos serán los príncipes,
gobernantes o representantes legales del Cristo, en la tierra. Por medio de ellos el Señor establecerá un
justo gobierno en la tierra. (Salmo 45: 16; Isaías 32:1). Y entonces “de Sión
[el Cristo, invisible a los hombres] saldrá la ley, y de Jerusalén [el lugar de
operaciones de los visibles representantes de Cristo] la palabra de Jehová.”
557“Y
acontecerá que en los postreros días, el monto de la Casa de Jehová será
establecido como cabeza de los montes [reinos], y será ensalzado sobre los
collados; y fluirán a él todas las naciones. Pues caminarán muchos pueblos,
diciendo: ¡Venid y subamos al monte de Jehová, a la Casa del Dios de Jacob! y
él nos enseñará en cuanto a sus caminos, y nosotros andaremos en sus senderos;
porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará
entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y ellos forjarán sus espadas
en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada nación contra
nación, ni aprenderán más la guerra.”-Miqueas 4:14.
A LOS VIVOS PRIMERO
558San Pablo
enfáticamente dice que el Señor juzgará a los vivos y a los muertos al tiempo
de su aparecimiento y de su reino. (2 Timoteo 4: 1). Esto se corrobora por San
Pedro (1 Pedro 4: 5). Cuando el nuevo pacto se haga, y el Señor comience a
tratar con la gente, lo hará primero con los vivos Sería irrazonable suponer que él levantaría primero a los muertos
para tratar con ellos, y que luego lo haría con los vivos. Hablando del gran
tiempo de angustia con el cual terminará el presente inundo, Jesús indicó que muchos
pasarían a través de ella. (Mateo 24: 21, 22).
El profeta Zacarías nos informa que una porción de gente será traída a
través de la fiera angustia, siendo refinada, y que entonces invocarán el
nombre de Jehová y serán oídos. (Zacarías 13: 8, 9). Los que se enteran con
respecto al reino del señor y prontamente se ponen en armonía con ese reino,
obedeciendo sus leyes y disposiciones, serán los que han de ser bendecidos y a
quienes el Señor reconocerá y rápidamente restaurará.
559Otras pruebas corroborativas se dan por el profeta Isaías de que
la restauración comenzará con los que estén viviendo en la tierra al comienzo
del Reino Mesiánico. Hay millones de gente que ahora viven, y que tienen un
sincero deseo por la justicia. Muchos de éstos aman al Señor conforme al
conocimiento que de él tienen; pero su conocimiento es limitado, debido a que
han sido tan erróneamente informados de su carácter, motivando el que estén
llenos de terror y espanto. No tienen conocimiento suficiente para tener una fe
viva en él. No han alcanzado el punto de consagración. Han oído hablar de la
segunda venida del Señor, y esperan que algo bueno vendrá. Se dan cuenta de que
hay una gran angustia en la tierra, y no ven ningún remedio humano para ella.
Su anhelo es el de que venga el pleno y apropiado alivio.
560A los tales, Jehová, por medio de su Profeta, dice: “¡Sed fuertes!
¡no temáis! he aquí, nuestro Dios viene con venganza; viene la retribución de
Dios; él mismo viene y os salvará.
Entonces serán abiertos los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos serán destapados; entonces el cojo
saltará como ciervo, y cantará la lengua del mudo.” (Isaías 35: 4-6). Esas palabras no pueden tener aplicación a
los que se encuentran en sus tumbas, sino que aplican exclusivamente a los que
viven al comienzo del reino del Mesías. Además, cuando los muertos vengan de
la tumba, no vendrán mancos, ni cojos, ni faltándoles ningún otro miembro del
cuerpo, sino que Dios dará a cada cual un cuerpo como a él le plazca (1
Corintios 15: 38), no perfecto, pero si en buena condición. En proporción a
que los vueltos a la vida se sometan en obediencia y justicia, su cuerpo irá
avanzando hacia la perfección. En el mundo hay ahora millones que están
ciegos, sordos o mudos, o cojos, o con defectos físicos de alguna clase. A
éstos es a los que se refiere el Profeta. Cuando el reino esté funcionando y
éstos conozcan los grandes arreglos de Dios y obedezcan las justas leyes bajo
el nuevo pacto, desarrollarán nuevos brazos, piernas, ojos; podrán hablar, y
gradualmente obtendrán un cuerpo en buenas condiciones.
561Cuando estos grandes milagros comiencen a llevarse a cabo en la
tierra, es de esperarse que hasta los más escépticos creerán que Jesús reina.
Los milagros que él llevó a cabo cuando estuvo en la tierra, abriendo los ojos
de los ciegos y curando a los enfermos, fueron solamente ejemplos de lo que él
hará en su condición glorificada. Y puesto que es irrazonable y antibíblico el
esperar que los muertos han de venir de la tumba sordos o mudos, o con cuerpos
mutilados, sino con cuerpos en condiciones razonablemente buenas, estas
palabras del Profeta prueban de una manera concluyente que la restauración
comenzará con los que vivan en la tierra al comienzo del Reino Mesiánico.
562Concerniente a la tarea del Cristo, de restaurar a todas las
familias de la tierra, y refiriéndose a ese tiempo, escribe San Pablo: “La
creación entera gime consigo misma, y está en dolores de parto hasta ahora, y
aguarda la manifestación de los hijos de Dios,” o sea la clase del reino.
(Romanos 8: 19,22). Esos que gimen y
están en dolores de parto, esperando algo mejor, no pueden ser los muertos,
sino los que se encuentren vivos al tiempo de la inauguración del nuevo orden.
En la tierra hay millones de seres humanos que ansiosamente esperan un tiempo
mejor, en tanto que gimen, e imploran el alivio. Ellos no entienden el misterio
de Dios. No entienden la manera en que los hijos de Dios constituyen la
simiente de Abraham que los ha de bendecir, mas sin embargo, están en espera
de algo.
563Durante la Guerra Universal, millones de hombres fueron
inutilizados y desfigurados de diversas maneras, y muchos fueron privados de
ambos brazos o piernas. Puesto que el Señor se encuentra ahora presente, estableciendo
su reino, es de esperarse que muchos de estos inutilizados y desfigurados serán
de los primeros en recibir las bendiciones de restauración. En proporción a que vengan al conocimiento
del hecho de que el Señor les está dando estas bendiciones, y en proporción a
que rindan obediencia a su justo gobierno, serán bendecidos de esta manera.
Mucho será, sin duda, el gozo de sus amigos y seres amados cuando vean que
ellos están recibiendo estas bendiciones de restitución.
564En tanto que la angustia en la tierra sigue en aumento, y también
aumentan los sufrimientos de los pobres, algunos manifiestan una mayor
cantidad de simpatía y consideración, mientras que otros se vuelven más
irrazonables y duros hacia los pobres. El Señor indica cuál de estas dos clases
será favorecida en el tiempo de angustia; leemos: “Bienaventurado aquel que
piensa en el pobre, en el día malo le librará Jehová. Jehová lo guardará y le dará vida; será bienaventurado en la tierra.”
(Salmo 41: 1,2). Seguramente que esto no podría aplicar a ningunos otros sino
a los que vivan en el tiempo de angustia, puesto que las bendiciones de restitución
comenzarán después del tiempo de angustia.
565De
acuerdo con datos estadísticos de mejor fuente, se encuentran en la tierra
cerca de 1.700.000 de gente que hasta cierto grado gozan de la vida. La evidencia que hemos citado en las páginas
anteriores, prueban que el antiguo mundo (el orden social y político) terminó,
comenzando a pasar en 1914, y que faltan solamente unos pocos años para que la
justicia sea plenamente entronizada. La evidencia bíblica, además, indica que
muchos serán pasados a través de este tiempo de angustia, siendo con éstos con
los que el Señor comenzará la tarea de restauración.
566El
primer mundo terminó con un gran diluvio en el cual unas pocas personas, ocho
solamente, fueron salvadas y conducidas en el arca fuera del antiguo orden de
cosas al nuevo que Dios estableció con Noé inmediatamente después del diluvio.
Esto fue un cuadro representando la pasada del presente mundo malo, y mostrando
que muchos serian conducidos del antiguo orden de cosas al nuevo. Después de que Dios había librado a Noé y a
su familia de los peligros del diluvio, y después de que Noé edificó un altar
delante del Señor, y ofreció un sacrificio, el Señor le hizo una promesa: “No
volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre . . . ni volveré más a
herir a todo ser viviente, como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra,
siembra y siega, frío y calor, verano e invierno, y día y noche nunca cesaran.
(Eclesiastés 1: 4). Por lo tanto, estas
palabras a Noé son una promesa positiva de que la tierra nunca presenciará otra
vez la destrucción de todo ser viviente. Por eso, encontrándonos al final del
antiguo orden de cosas, y al comienzo del nuevo, y de acuerdo con las
Escrituras de que muchos pasarán del antiguo orden al nuevo, se puede
confiadamente anunciar que MILLONES DE GENTE QUE AHORA VIVEN NO MORIRÁN JAMÁS,
puesto que al ofrecérseles las bendiciones de restitución no es irrazonable
presumir que muchos de ellos las aceptaran y rendirán obediencia al nuevo
orden de cosas.
567Fue Jesús quien dijo: “Todo aquel que vive y cree en mi, no morirá
jamás.” (Juan 11: 26). La gente del inundo no ha dejado de morir, ni se le ha
presentado la oportunidad de vivir eternamente. Esta oportunidad no puede venir
a la humanidad en general sino hasta el Comienzo de los tiempos de la
restauración. Entonces, los que estén vivos y crean en el Señor, no
morirán. Es bueno, sin embargo, que
recordemos que el creer implica el proceder en conformidad con lo que se cree,
rindiendo obediencia al nuevo orden que el Señor establecerá sobre la tierra.
Además, Jesús dijo: “Si alguno guardare mi palabra, no gustará jamas la
muerte.” (Juan 8: 51). Nadie puede guardar las palabras de Jesús hasta no
oírlas, y el mundo no podía haberlas oído sino hasta el debido tiempo de Dios.
(1 Timoteo 2: 5, 6). Ahora estamos llegando a ese debido tiempo, y por lo
tanto, con la ayuda del Señor, el mensaje se está anunciando para que algunos
puedan oírlo, y al oírlo, saquen el debido provecho de él, y vivan.
568La
mayoría de la humanidad practica la injusticia. Esto se debe en gran manera a
sus imperfecciones. Como el Profeta lo expresa, todos han nacido en iniquidad
y han sido concebidos en pecado. (Salmo 51: 5). Se han visto rodeados por
condiciones e influencias que los han inducido al mal hacer. Un gran número de
ellos no tienen suficiente fuerza de resistencia para contrarrestar el mal;
sin embargo, durante el reino del Mesías, cl mal será castigado, la justicia
será recompensada, y las malas influencias restringidas. En ese entonces, aun
los que ahora son inicuos pero que se aparten de la injusticia y que se hagan
del lado de la rectitud, vivirán y no morirán. De esto Jehová nos da la
seguridad por medio de su Profeta.-Ezequiel 18: 27, 28.
569Como
prueba adicional de que las bendiciones de restauración comenzarán con los que
estén viviendo en la tierra al comienzo del Reino Mesiánico, citamos las palabras
del profeta Job. En frases proféticas, el presenta un cuadro de la humanidad en
una condición de sufrimiento y tristeza, y al borde del abismo. Este cuadro
describe vívidamente las condiciones que ahora existen en la tierra. Describe a
los que tienen cierto grado de vida, todos los cuales tienen que ser traídos al
conocimiento de la verdad. Cristo es el mensajero del nuevo pacto por medio de
quien la humanidad ha de recibir vida. Job luego muestra la aparición de este
mensajero del pacto y hace presente que su mensaje vuelve muchos a la justicia.
Y los que oyen, aprecian y obedecen el mensaje, se representan como diciendo
‘he hallado a mi Redentor.’ Luego vienen las bendiciones de restitución, siendo
los ancianos restaurados a una condición de lozanía. El hombre ahora se
encuentra lleno de orgullo y sigue su propio y egoísta curso. El gran tiempo de
angustia acabará con su orgullo y abatirá al que se ensalza. Notemos la
descripción que da Job:
570“El
destapa el oído a los hombres, y los amonesta secretamente; para apartar al
hombre de su obra; y así al hombre le quita la soberbia. Detiene su alma [la
del hombre] para que no baje al hoyo y su vida para que no muera a cuchillo.
Asimismo el hombre es corregido con dolores sobre su cama, y con una agitación
continua en sus huesos; de modo que su vida aborrece el pan, y su alma el
manjar más delicado. Se consume su carne, de manera que no se ve, y sus huesos
que antes no se veían, quedan desnudos. Se acerca pues al hoyo su alma, y su
vida a los que la destruyen. [Describiendo así la miserable condición de la
humanidad]. Si hubiere entonces junto a él un mensajero [el Cristo, el
Mensajero del nuevo pacto], algún interprete, uno escogido de entre mil, para hacer presente al hombre lo que es
de su deber, entonces [el Señor] se compadece de él, y dice: ¡Líbrale de descender
al hoyo [mostrando así que no todos han de ir a la tumba. Luego se representa
al hombre como diciendo]: yo he hallado el rescate. [El resultado se describe
en las frases que siguen, en las que el Profeta dice del hombre] Se le torna su
carne más fresca que la de un niño; vuelve a los días de su juventud.”-Job 33:
16-25.
EL CASTIGO DE LOS INICUOS
571Las
Escrituras claramente indican que algunos contumaces, orgullosos y
desobedientes, se negaron a escuchar la palabra del Señor y a obedecer sus leyes
justas. La bondad y misericordia de Dios se manifiesta en el hecho de que él
no destruye a los tales inmediatamente, sino que ofrece a todos una plena y
excelente oportunidad por cien años a lo menos, según lo muestra el Profeta; si
al final de ese, tiempo persisten en desobedecer, serán malditos, y privados
de la vida, participando de la destrucción, eterna. (Isaías 65: 90). San Pedro
corroboró esto en sus palabras relativas a los tiempos de la restauración,
cuando dijo: “Y será que toda alma que no obedeciera a aquel Profeta, será
exterminada de entre el pueblo.”-Hechos 3: 23.
572El
testimonio de Jesús es al efecto de que al comienzo de su reino las naciones y
gentes serán juntadas ante él, en el sentido de que las instruirá concerniente
a su remo. En lenguaje parabólico, él las representa como siendo separadas a,
la manera que las cabras son separadas de las ovejas. Las cabras son animales
ingobernables y desobedientes. Se niegan a estar en los verdes pastos en que
son puestas, insistiendo en salirse a destruir lo que no deben. Por lo
contrario, la oveja es dócil, y sumisa. En los países orientales son
conducidas pos sus pastores, y ellas conocen su voz y le siguen. El Señor usa a
las ovejas para representar a los que le obedecen. Esto visto, las cabras
representan una clase ingobernable y desobediente, los inicuos, de los que
dice el Señor: “Y éstos irán al castigo eterno.” Las ovejas en cambio
representan a una clase obediente, la
clase que irá a la vida eterna.-Mateo 25: 41-46.
573Castigo no
implica suplicio ni tormento. Las leyes de la tierra hacen provisión para el
castigo de los que las violan, y la duración de ese castigo es de acuerdo con
el crimen. Si alguno roba unos pollos a su prójimo, su castigo probablemente
seria unos cuantos días de prisión. Si incendia una casa, la duración del
castigo sería algunos años de prisión. Si quita la vida a otro, el castigo es
muerte. Para este castigo no hay limite; es eterno, sin fin. Los que son
destruidos sufren un castigo eterno, y por lo tanto, muy apropiadamente se le
llama castigo eterno.
574Que el castigo es la. destrucción, claramente lo indica el
Apóstol en 2 Tesalonicenses 1:9. Es evidente que no obtienen vida, porque el
Señor claramente dice que los obedientes y justos son los que obtienen la vida
eterna. La suerte final de los inicuos, por lo visto, es la destrucción
eterna, en tanto que la suerte final de los obedientes y justos es la vida
eterna en paz y gozo.
TODOS DEBEN TENER UNA OPORTUNIDAD
575El gran sacrificio de rescate presentado en el cielo por el Señor
es una garantía de que todos los hombres han de tener una plena y razonable
oportunidad para obtener la vida. La vida se describe como una dádiva, don u
obsequio. Para que un obsequio pueda hacerse efectivo tiene que haber quien lo
ofrezca y quien lo reciba. El que da debe tener voluntad en dar; el que recibe
tiene que apercibirse de qué es lo que ofrece, y debe estar dispuesto a
aceptar. Se necesitan dos partes, el que da, y el que recibe; ambos tienen que darse cuenta de lo que se hace.
Por esta razón leemos: “Esto es bueno y acepto delante de Dios nuestro
Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan a un exacto
conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2: 3, 4; Diaglott). La salvación
que aquí se menciona se lleva a cabo por medio del gran precio de rescate, el
cual constituye el precio de libertad. Todos tienen que venir a un conocimiento
de este hecho, y aceptarlo o rechazarlo, de la misma manera que a cualquiera
que le es ofrecido un obsequio tiene que aceptarlo o rechazarlo. En atención a
esto escribe cl Apóstol: “Luego, así como por medio de una sola transgresión,
sentencia vino a todos los hombres para condenación, asimismo, por medio de un
sólo acto de justicia, sentencia viene a todos los hombres para justificación
de vida.” (Romanos 5: 18). “Los gajes del pecado son la muerte, mas el don
gratuito de Dios es la vida eterna en Jesu-Cristo nuestro Señor.”-Romanos 6:23.
576Como prueba adicional de que todos tienen que recibir una
oportunidad, presentamos las palabras de San Juan: “El es la propiciación por
nuestros pecados; y no por los nuestros solamente, sino también, por los del
mundo entero.” (1 Juan 2: 2). La palabra “nuestros” que se usa en este texto,
implica la clase a que Juan pertenecía, es decir, la iglesia de Cristo. La
palabra mundo abarca a toda la raza
humana. Estas palabras, por lo tanto,
indican que el rescate fue provisto por todos. Cuando Jesús nació, un ángel del
cielo dio el anuncio y dijo: “He aquí; os anuncio buenas nuevas de gran gozo,
que serán para todo el pueblo.”
(Lucas 2: 10). Además, la promesa de
Dios a Abraham fue la de que en él y en su simiente todas las familias de la tierra serian bendecidas. (Génesis 12:3;
Gálatas 3:8). Por lo tanto, todos tienen que tener una oportunidad para tal
bendición.
577Que los que van al cielo no han de ser los únicos que serán
salvos, se prueba por las mismas palabras de Jesús cuando dijo: “Otras ovejas
tengo que no son de este aprisco: a éstas también tengo que traer, y oirán mi
voz” (Juan 10: 16). “Este aprisco” quiere decir la iglesia. Después de que esta
clase haya sido escogida, entonces todos los demás tendrán una oportunidad de
entrar en el rebaño de Cristo. A todos los compró Cristo por medio de su
preciosa sangre.
578Dios hizo que el profeta David escribiera: “Todas las naciones que
hiciste vendrán y se postrarán delante de ti, oh Señor, y glorificarán tu
nombre.” (Salmo 86: 9). Esta es otra prueba corroborativa de que todos tienen
que recibir una oportunidad.
579Una Calzada es una vía de tránsito debidamente pavimentada. Por
ejemplo, la Calzada de Lincoln, a través de los Estados Unidos. Una calzada se
usa como ilustración del camino que el Señor proveerá para que la humanidad
vuelva a él, de acuerdo con los términos del nuevo pacto. El profeta Isaías
escribió: “Y habrá allí una calzada, y camino, que será llamado Camino de Santidad;
no lo transitará el inmundo, mas será para ellos; el que anduviere en este
camino, por lerdo que sea, no se extraviará.” (Isaías 35: 8). La calzada representa la jornada desde el
comienzo hasta el fin del Reino Milenario de Cristo. No la transitará el inmundo, porque a menos de que al progresar
vaya uno siendo purificado, no podrá seguir adelante. En proporción a que trate
de limpiarse y de ser obediente al Señor, será ayudado. No habrá entonces nada
que le cause tropiezo, puesto que la influencia de Satanás será restringida.
(Apocalipsis 20:1-4). El camino será tan fácil de seguir y sin tropiezos, que
todos los que quieran podrán andar en él. En su misericordia, Dios ha provisto
un camino para que los enfermos del pecado y oprimidos sean conducidos por la
calzada de santidad hasta la condición de perfección y felicidad.
580A
causa de que a Abraham, Isaac, Jacob, y a los otros fieles profetas que el
Apóstol menciona en hebreos, capítulo 11, se les promete una resurrección
mejor, y a causa de las palabras del Profeta de que ellos serán hechos
príncipes o gobernantes sobre la tierra (Salmo 45: 16), es de esperarse que
ellos serán los primeros en ser levantados de entre los muertos, bajo los
términos del nuevo pacto. Por lo tanto, es razonable esperar que ellos vuelvan
a la tierra al comenzar las bendiciones de restitución, y podemos sentirnos
seguros de su retorno muy en breve. Ellos constituirán los representantes
legales del Cristo en la tierra. Serán los representantes visibles del reino de
los cielos, y administrarán los asuntos de la tierra bajo la dirección del
Señor.
581Según
lo estudiado, vemos que hay dos fases en el reino de Dios: la fase celestial,
que es invisible, y la terrenal, la cual es visible y la que será manifestada
por los fieles patriarcas de tiempos antiguos, los antiguos aprobados, los
cuales representarán al Señor.
582Por
conducto del profeta Zacarías, el Señor presenta un maravilloso cuadro del
establecimiento de su reino y de las bendiciones por venir. La profecía está
escrita en lenguaje simbólico, y dice: “Estarán plantados sus pies en aquel día
sobre el Monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, hacia el oriente; y
será partido el Monte de los Olivos, de por medio, hacia el este y hacia el
oeste, formando un valle grandísimo; pues que la mitad del monte se removerá
hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y vosotros huiréis por el valle
de mis montes; porque alcanzará el valle de los montes hasta Azal; y huiréis
como huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá
Jehová mi Dios y todos los santos con él.”
“Sus pies” en esta profecía, representan los pies de Jehová; el monte
simboliza su reino. La oliva es símbolo de luz, paz y bendición. La partida del
monte, por la mitad, dejando una parte al norte y otra al sur, representa las
dos fases del Reino Mesiánico, la celestial y la terrenal. El valle de por medio representa el valle
de bendición. A este valle, los
enfermos del pecado, los adoloridos, los débiles y los oprimidos, huirán, y
allí recibirán las bendiciones del Señor que los hará ricos en salud, paz y
bendición, eternamente.
533Por consiguiente, todos los que creen en la Palabra de Dios y que
esperan que su reino ha de traer bendiciones a la raza humana, apercibiéndose
de que está siendo ahora establecido, deberían estar atentos y en espera del
retorno de Abraham y de los otros fieles profetas, y ponerse en comunicación
con ellos, tan pronto sea posible, una vez que hayan regresado. Estos tales, al proceder conforme sean
aconsejados por ellos, sin duda alguna encontrarán muchas oportunidades de
servicio, las cuales les traerán bendición y felicidad.
34El Salmista nos da otro cuadro de este reino de bendición, al
decir: “¡Jehová, el Dios de dioses, habla y convoca la tierra desde el
nacimiento del sol, hasta donde se pone!” (Salmo 50:1). La tierra aquí
representa el nuevo gobierno organizado; el nacimiento del sol significa el
comienzo del Reino Mesiánico; la puesta representa la consumación de ese
reino. A través de la Edad Milenaria,
el Señor llamará a los pueblos de la tierra juntándolos a este valle de
bendición para que reciban vida, paz y felicidad. “Convocará a los altos cielos
[la parte espiritual e invisible del reino], y a la tierra [el nuevo gobierno
organizado], para juzgar a su pueblo.” (Salmo 50: 4). Juzgar implica el por
medio de una prueba dar una oportunidad para recibir una bendición. Esto está
en armonía con las demás aseveraciones de las Escrituras de que todos tienen
que recibir una plena y razonable oportunidad para ganar la vida.
LOS MUERTOS SE LEVANTARAN
585Los primeros anos de las bendiciones de
restitución presenciarán multitudes de gente buscando diligentemente el ser
restauradas a la salud y fortaleza. En proporción a que avancen y preparen
habitaciones para ellos mismos y sus familias, pensarán en sus
muertos. Naturalmente, querrán verlos de nuevo, y orarán al Señor para que los
restaure. El Señor oirá sus peticiones y las contestará: “Y sucederá que antes
de que clamaren, yo responderé, y estando aun ellos hablando, yo oiré.” (Isaías
65:24). Jesús declaró que “todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y
saldrán; los que han hecho bien, para resurrección de vida; y los que han practicado
lo malo, para resurrección de juicio.” (Juan 5:28, 29). “Los que han practicado
lo malo,” se refiere a raza humana entera, aparte de la iglesia. Ellos todos
fueron nacidos malos, pecadores. (Romanos 5: 12). Vienen a ser juzgados o
probados. De esa prueba o juicio, en la cual todos tendrán una oportunidad, es
de la que nos habla el Apóstol (Hechos 17:31): “Ha de haber resurrección así
de justos como dé injustos.”-Hechos 24 :15.
586En otra parte, San Pablo presenta su maravilloso y hermoso
argumento referente a la resurrección, diciendo: “Porque si los muertos no
resucitan, ni tampoco ha sido resucitado Cristo; y si Cristo no ha sido
resucitado, vana es vuestra fe, ¡estáis todavía en vuestros pecados! Entonces
también los dormidos en Cristo han perecido. Si sólo mientras dure esta vida
tenemos esperanza en Cristo, somos los más desdichados de los hombres. Empero
es el caso de que Cristo ha sido resucitado de entre los muertos, siendo
primicias de los que han dormido. Pues siendo así que por medio del hombre vino
la muerte, por medio del hombre también viene la resurrección de los muertos.
Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán
vivificados.” (1 Corintios 15: 16-22). Luego el Apóstol muestra que después de
la resurrección de la iglesia, en el principio del reino, todos los demás
tienen que venir pero en su propio orden. Jesús declaró: “Muchos primeros serán
postreros, y postreros, primeros.” (Mateo 19:30). Este principio con bastante
propiedad puede aplicarse a la resurrección de los muertos. Los que murieron
últimamente serán los primeros en resucitar, en tanto que los que murieron hace
siglos, serán los últimos en ser despertados.
587En la Guerra Universal, muchos millones murieron en el campo de
batalla. Esa sin duda fue la tierra del enemigo, la tierra de la muerte. Por
conducto de su Profeta, el Señor nos da un cuadro de los venideros días de
bendición, diciendo a las mujeres que lloraron por sus hijos, y por
implicación, a todos aquellos que lloran por los muertos: “Detén tu voz, para
que no siga en los lamentos, y tus ojos, para que no lloren; porque será
premiado tu trabajo, dice Jehová; pues ellos volverán de la tierra del enemigo,
de modo que hay esperanza para tu porvenir, dice Jehová, y volverán tus hijos a
su tierra propia.”-Jeremías 31: 16, 17.
588A
medida que vuelven los muertos de sus tumbas, sus amigos viviendo en la tierra,
harán las provisiones necesarias. Algunas familias que por muchos años han sido
separadas, volverán a unirse, y la tristeza dará lugar al regocijo.
La entera raza humana, redimida por el Señor, tendrá esta oportunidad, según lo
describe el Profeta: “Y los rescatados de Jehová volverán, y vendrán a Sión
con canciones; y regocijo eterno estará sobre sus cabezas; alegría y regocijo
alcanzarán, y huirán el dolor y el gemido.” (Isaías 35: 10). Gradualmente, a
través de los mil años del reino del Mesías, la raza humana marchará en la
calzada de santidad, hasta que todos hayan tenido una plena oportunidad, siendo
destruidos los voluntariamente inicuos; los obedientes, serán restaurados a la
perfección de cuerpo, mente y corazón.
589La
gente de Sodoma y Gomorra fue destruida por medio del fuego; sin embargo, eso
no quiere decir que pasaron a sufrir tortura eterna, según se nos ha enseñado
hasta ahora. Por el contrario, el Señor claramente indica que ellos serán
traídos a su condición anterior, o sea, a la condición de seres humanos en la
tierra con el fin de recibir su prueba. “Cuando tu hermana Sodoma y sus hijas
vuelvan a su antiguo estado, y Samaria y sus hijas vuelvan a su antiguo
estado, tú también, y tus hijas, volveréis a vuestro antiguo estado.” (Ezequiel
16:55). Aun cuando el Señor gobernará con vara de hierro, obligando la
obediencia, sin embargo, su gobierno será justo. y él reprenderá con justicia.
El Profeta lo presenta como gobernando en fidelidad y justicia, al decir: “Con
justicia juzgará a los desvalidos, y fallará con rectitud por los mansos de la
tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el resuello de sus
labios matará al inicuo. Y la justicia será el ceñidor de sus lomos, y la
fidelidad ceñidor de sus riñones.”-Isaías 11: 4.5.
590Los benéficos efectos de su justo reino también se muestran por el
Profeta en el pasaje que indica que los animales salvajes estarán sujetos al
hombre, y que un niñito los conducirá. “Y habitará el lobo con el cordero, y el
leopardo sesteará junto con el cabrito; también el becerro y el leoncillo, y
el cebón andarán juntos; y un niñito los conducirá. Asimismo la vaca y la osa
pacerán, y sus crías yacerán juntas; y el león comerá paja como el buey. Y
jugará el niño de pecho sobre el agujero del áspid, y el recién destetado
pondrá la mano sobre la madriguera de la víbora.”-Isaías 11: 6-8.
591Todos tendrán que llegar al conocimiento de la verdad; los que
obedezcan tendrán sus pecados e iniquidades borrados para siempre. El Profeta
dice: “Y no enseñarán más cada cual a su compañero y cada cual a su hermano,
diciendo: ¡Conoce a Jehová porque todos
ellos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor de ellos, dice
Jehová; porque yo perdonaré su iniquidad, y no me acordaré más de sus
pecados.” (Jeremías 31: 34). Cuando el Señor no recuerde más las iniquidades y
pecados de ellos, sin duda habrán sido restaurados. Cuando Juan el Bautista
anunció la presencia de Jesús, exclamó; “¡He aquí el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo!” Cuando el pecado del mundo haya dejado de ser, cuando
haya un mundo sin pecado, entonces habrá un mundo con seres perfectos.
592Que
la gente será traída a una condición de salud, y que será curada de todas sus
enfermedades, nos lo asegura el Señor por medio de su Profeta: “He aquí, yo le
traeré sanidad y curación; y yo los sanaré, y les revelaré la abundancia de mi
paz y fidelidad.” (Jeremías 33: 6). “Y no dirá más el habitante: Estoy enfermo;
al pueblo que mora en ella le habrá sido perdonada su iniquidad.”-Isaías 33:
24.
EL PARAÍSO RESTAURADO
593La
restauración de la raza implica la traída a la tierra, en beneficio del
hombre, de las condiciones del Edén. De acuerdo con las mejores autoridades en
la tierra han vivido y han muerto 20.000.000.000 de gente. Hoy en día, en la
tierra, hay cerca de 1.700.000.000. El total de esta suma es 21.700.000.000.
Para ser liberales, supongamos que el total llegara a 50.000.000.000. Con el
fin de probar si en la tierra habría suficiente lugar para esa gran multitud,
lo que hay que hacer es tomar un lápiz y dividir el área del estado de Texas
(en los Estados Unidos) por 50.000.000.000. Se encontrará que el número de
gente mencionado podría colocarse en cl estado de Texas, dando a cada uno un
pedazo de tierra de siete píes cuadrados. Por supuesto, no es de esperarse que
la tierra llegue a estar llena a tal grado. Si recordamos que tan sólo una
pequeña parte de la tierra está ahora poblada, y que la mayor parte de ella
está ahora desierta, cuando estos desiertos hayan llegado a ser productivos, y
cuando todas las partes de la tierra lleguen a ser habitables, es fácil de ver
que 50.000.000.000 de gente muy bien podían ser debidamente atendidos en la
tierra, habiendo lugar de sobra.
594¿Pero
producirá la tierra suficiente alimento para esta multitud? Las Escrituras
responden: “Entonces se alegrarán el desierto y el sequedal, y el yermo se
regocijará y florecerá como la rosa. Florecerá abundantemente, y se
regocijará, hasta con alborozo y con canciones. La gloria del Líbano le será
dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón; los hombres verán la gloria de
Jehová y la hermosura de nuestro Dios. . . Y el espejismo se convertirá en
laguna verdadera, y la tierra que había estado desolada, será labrada, en vez
de lo cual había sido una desolación a los ojos de todo aquel que pasaba. Y dirán:
La tierra que estaba desolada ha venido a ser como el jardín del Edén; y las
ciudades arruinadas y desoladas y destruidas, están ya fortificadas y
habitadas.” (Ezequiel 36: 34, 35). Cuando la tierra entera se encuentre en ese
estado de intenso cultivo, como el jardín del Edén, entonces ciertamente que
será una habitación apropiada para el hombre. La tierra desierta está siendo
cultivada, como se atestigua por el Valle Imperial en el Estado de California,
en Norte América. Hace unos pocos años, ese valle era un desierto en el cual
ningún animal ni ser humano podían vivir.
Ahora, como ha sido irrigado, produce abundantemente, supliendo todas
las necesidades humanas.
595El reino de Cristo resultará en la destrucción de todos los
enemigos del hombre. Los cardos, espinas y abrojos, y las plagas que destruyen
las cosechas, dejarán de ser. Todo aquello que era productor de enfermedades,
será destruido. El Apóstol claramente dice: “Es menester que él [Cristo]
reine, hasta que ponga a sus enemigos debajo de sus pies. ¡El postrer enemigo,
la muerte, ha de ser destruido!”-1 Corintios 15: 25, 26.
596Podemos imaginarnos las grandes multitudes de gente, de todas
partes de la tierra, reuniéndose para celebrar su libertad del poder de Satanás
y de sus inicuas organizaciones. Sin duda llenarán la tierra de cánticos de
gozo al apercibirse de que el crimen. la ignorancia y la superstición han
dejado de ser, y al ver que el conocimiento, la bondad y la amabilidad están
tomando su lugar. El Profeta describe algunos de los erectos de estas
bendiciones de restitución de la manera siguiente: “En este monte [reino] hará
Jehová de los Ejército para vidas las naciones, un banquete de manjares
pingues, banquete de vinos sobre las heces; de manjares pingues de mucho
meollo, de vinos sobre las heces, bien refinados. Y destruirá en este monte la
cobertura de la caras la que cubre todas los pueblos [acabado con la
ignorancia, etc.] y el velo que está tendido sobre todas la naciones. Tragado
ha a la muerte, para siempre; y Jehová el Señor enjugará las lágrimas de sobre
todas las caras, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra:
porque Jehová así lo ha dicho.”-Isaías 25: 6-8.
597San Juan, en la Isla de Patmos tuvo una visión del gran Reino
Mesiánico, y en frase simbólica lo describe. La palabra “cielo” simboliza el
invisible poder dominante. “Tierra” significa la organización social. Los
cielos viejos han sido inicuos, porque Satanás, el inicuo, ha estado
gobernando. La tierra vieja ha sido inicua, porque las organizaciones humanas
han estado bajo el dominio de Satanás. San Juan, observando el Reino Mesiánico
y las bendiciones que le seguirían, escribió: “Y vi un cielo nuevo y una tierra
nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no
existe.” Muestra así los nuevos cielos (el Reino Mesiánico) y la nueva tierra
(la sociedad organizada en la tierra sobre bases justas). El mar es
simbólico de la intranquila humanidad; así se muestra el hecho de que allí no
habrán más huelgas, suspensiones de trabajo, revoluciones ni anarquía.
Continuando, el Apóstol describe el reino como una ciudad santa, la nueva
Jerusalén, usando el siguiente lenguaje: “Y vi la santa ciudad, la nueva
Jerusalén, descendiendo del cielo, desde Dios, preparada como una novia engalanada
para su esposo. Y oí una gran voz del
cielo, que decía: ¡He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y él
habitará con ellos, y ellos serán pueblos suyos, y el mismo Dios con ellos
estarán como Dios suyo.” De esta manera se muestra que Dios habitará con la
humanidad, siendo la tierra el lugar de reunión pero por medio del Cristo.
Esto redundará en la destrucción de la muerte y en la plena restauración de los
obedientes: “Y limpiará [Dios] toda lágrima de sus ojos ; y la musite no será
más; ni habrá más gemido, ni clamor, ni dolor; porque las cosas de antes han
pasado ya. Y aquel que estaba sentado sobre el trono, dijo: ¡He aquí yo hago
nuevas todas las cosas! Y dijo:
Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.”-Apocalipsis 21: 1-5.
598Es
bueno que toda persona sensata se haga las siguientes preguntas:
599¿Para
qué ideó Dios un plan tan maravilloso como éste?
600¿Para qué
ha de establecer unos nuevos cielos y una nueva tierra?
601¿Para
qué ha de despertar a los muertos, a no ser que tenga la intención de darles
una oportunidad de ser restaurados a la perfección que fue gozada por Adán antes
de que pecara?
602Dios
nos ha invitado a usar nuestras facultades de raciocinio. (Isaías 1: 18) Si creemos estas grandes verdades enseñadas
en la Biblia, no podremos alcanzar ninguna otra conclusión razonable sino la
de que la restitución es el gran objeto del plan de Dios con relación a la
raza humana, y que las bendiciones de restitución están muy próximas porque el
reino de los cielos se ha acercado, estando a las mismas puertas. Los
afligidos, pueden ahora regocijarse; los tristes pueden alegrarse; los
adoloridos de corazón pueden consolarse. ¡Levantemos nuestras cabezas y
regocijémonos en el hecho de que el día de liberación de la humanidad está
cercano!
603Recordemos
por un momento los muchos sufrimientos de que son testigas las grandes
ciudades densamente pobladas. Ancianos y ancianas; jóvenes de ambos sexos;
niños y recién nacidos, todos son amontonados en habitaciones poco limpias y
sin suficiente alimento, respirando aire impuro y con poco apropiado vestido,
tendiendo todo a la degeneración moral. Pensemos también en los países
devastados por la guerra, en las casas destruidas, en las familias que han sido
dispersadas o privadas de algunos miembros, en los inválidos, en los ciegos,
en los sordos, en los mudos y en los dementes. Imaginemos por un momento el
intenso sufrimiento de los millones de gente en la tierra, y luego, pensemos en
que este obscuro velo de sufrimiento y muerte pronto será quitado, dejan do que
los rayos del amor de Dios brillen sobre todos. El gran Reino Mesiánico, como
el sol, brillando con sanidad en sus rayos, disipará las tinieblas, pondrá fin
a las enfermedades, purificará los cuerpos y la mentes de la gente, y les
señalará el alimento apropiado, instruyéndolos en cuanto a lo que deben comer,
y cómo comer; qué pensar, y cómo comportarse. Sobretodo, les dará un
pleno conocimiento de la bondad de nuestro Dios y del Señor, el mejor de los
amigos. Estas bendiciones traerán gozo eterno en la tierra. Tanto hombres como
mujeres no solamente serán fortalecidos físicamente, sino que llegarán al
estado en que no tendrán siquiera el temor de enfermarse.
604Las
guerras y revoluciones cesarán cuando sea establecido el nuevo orden bajo el
Mesías, puesto que él ha prometido que entonces “Ellos forjarán sus espadas en
rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación,
ni aprenderán más la guerra.” Cuando esto suceda no saldrá más humanidad intranquila,
que es lo que se simboliza por mar.-Isaías 2 :4; Miqueas 4:3; Apocalipsis 21:
1.
605Los especuladores, no
podrán por más tiempo aprovecharse de la gente, puesto que la promesa de Dios
es la de que bajo ese justo reino nadie podrá hacer mal ni defraudar
a su prójimo.-Isaías 11:9; 65: 25.
606Entonces
no habrán más hambres, ni costará gran esfuerzo el proveer para el
sustento de la vida, puesto que la tierra producirá en abundancia y habrá
suficiente para todos.-Salmo 7: 6.
607Entonces
tendrán fin las enfermedades y la muerte, puesto que Dios, bajo ese nuevo orden
de cosas, ha prometido traer salud y fortaleza, y bendecir a la
gente con los múltiples favores incidentales.
“Y no dirá más el habitante: Estoy enfermo.”-Isaías 33:24; Apocalipsis
21:4.
608Los
funerales hoy en día son cosa común. Los miembros de la familia y seres
queridos que quedan, se reúnen sumidos en dolor, a rendir final tributo al
amado muerto. Bajo el nuevo orden de cosas, no habrán más funerales; los
directores funerarios buscarán una ocupación más grata; sus coches mortuorios
serán cambiados de vehículos de tristeza a vehículos de placen “La muerte no
será más.”-Apocalipsis 21:4.
609Muchas familias han sido repentinamente separadas, y cada miembro
ha cargado con su dolor hasta que la tumba lo ha recibido en su seno. Bajo el
nuevo orden de cosas, las familias se reunirán; los padres serán traídos
nuevamente a los brazos de sus hijos; los hijos serán vueltos a sus padres, y
todos juntos morarán en alegría.-1 Corintios 15: 22, 23.
610Entonces,
por más tiempo no se contemplará la escena de un pobre buscando en vano una
habitación o huyendo de insaciables propietarios, puesto que, como Dios lo ha
prometido, entonces “Edificarán casas, y habitarán en ellas; plantarán viñas, y
comerán su fruto. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que
otro coma,” y “se sentará cada cual debajo de su parra, y debajo de su higuera;
y no habrá quien los espante.”-Isaías 65: 21-23; Miqueas 4: 4.
611Entonces habrá plena libertad para hacer lo que es justo, porque
el bien hacer será estimulado. Todos tendrán la libertad de hacer todo el bien
que deseen. Bajo el Reino del Mesías, no habrá policía secreta, ni leyes de
espionaje. Esto redundará en su desarrollo y en la exhibición de la belleza de
carácter. La justicia prevalecerá entre los hombres, y adquirirán mayor
sabiduría en lo tocante a las cosas relacionadas con su bienestar y felicidad.
El amor será el móvil que dirigirá sus acciones, y todas sus facultades serán
usadas para el bien.-Apolipsis 21: 24-27.
612La
vida, aquello que ha sido el deseo de todos los hombres en todas las edades,
será al fin obtenida en su plenitud, y cuando todos los obedientes vuelvan a
los días de su juventud y gocen de vida como seres humanos perfectos a través
de las edades, todos serán fuertes y vigorosos, y no habrán más dolores,
sufrimientos, lamentos ni muerte.-Job 33: 25; Romanos 6: 23; Apocalipsis 21:4.
613Entonces la alabanza tomará el lugar del espíritu de pesadumbre.
Nadie acudirá a los cementerios a visitar a
sus muertos, porque entonces esos muertos les habrán sido devueltos. No
irán a pagar tributo a sus héroes muertos, porque éstos habrán vuelto a la
vida, y el gran héroe de ellos será entonces el gran Mesías que les compró tan
sublimes bendiciones. Entonces la gente se reunirá no a discutir cuestiones
políticas, ni a disputar sobre quién ha de ocupar los diferentes puestos de
gobierno, sino que se juntarán a desarrollar sus capacidades mentales y a
estudiar las bellezas y maravillas de la creación de Dios, y a entonar
cánticos de alegría y alabanza. -Isaías 35: 10; 51: 11; Filipenses 2: 10, 11.
CONSUELO A LOS CRISTIANOS
614La
muerte es un cruel enemigo de la raza humana. Su aguijón se ha hecho sentir a
través de las edades. Ha arrebatado a nuestros seres amados, dejando una herida
en nuestros corazones. Ha llenado la tierra de tristeza, y a la gente de
angustia. Más la dulce música del arpa de Dios ha consolado a algunos corazones
que se han enterado del arreglo divino para restaurar a sus amados muertos.
Por fe el cristiano se apercibe de que Dios, a su debido tiempo, dará vida a
sus queridos muertos, concediéndoles una oportunidad para obtener la vida
eterna y la felicidad, puesto que tal ha sido la promesa. El cristiano sabe que las promesas de Dios
tienen que cumplirse, y que su poder para asegurar tal cumplimiento es
ilimitado Esa fe, basada en las
preciosas promesas, en cierto grado ayuda a soportar las punzadas del aguijón
de la muerte.
615En silenciosa meditación, y a ratos apagando sus sollozos con el
estruendo de las rugientes olas, anda una mujer a la orilla del mar. Piensa en
su amado hermano que durante la Guerra Universal fue arrebatado de su bogar,
entrando a servir en la marina. Por un tiempo cruzó los mares, luego volvió,
pero enfermó y murió, dejando un atribulado corazón que sólo el tiempo y Dios
pueden curar. Al pisar la blanda arena de la playa que acaba de recibir las
caricias de las olas, piensa en los felices días pasados en compañía de su
amado hermano cuya alegre risa está ahora apagada por la muerte, en tanto que
duerme en Jesús mientras llega el tiempo de la resurrección. A causa de la
inmisericorde mano de la muerte, los felices días anteriores fueron trocados
por el dolor. Sin embargo, el gran Consolador aligera su carga y la ayuda a
soportar su dolor cuando piensa en las palabras de un mensajero del Señor: “No
os entristezcáis del modo que los demás que no tienen esperanza. Porque si
creemos que Jesús murió y resucitó, así también a los que duermen en Jesús,
Dios los traerá por él. . . Consolaos los unos a los otros con estas palabras.”
616Dirigiendo su
mirada hacia el mar, a lo lejos percibe un gran barco que las olas sacuden
como si fuera un cartucho vacío. ¡Cuánto poder se manifiesta por esas olas! Sin
embargo, es tan sólo un reflejo del poder de Dios. Aquel que hizo el mar, y que
hace que la luna bese su seno en la noche; el que puso las estrellas en los
cielos para que sintieran de guía a los fatigados marineros en su tempestuosa
marcha, y el que detiene los vientos hasta que lleguen al ansiado puerto, ése
es el que ha prometido traer de la tumba a los muertos. El cumplirá fielmente
su promesa.
617Sus
meditaciones, por un tiempo tristes, se tornan ahora en silencioso gozo porque
la esperanza se ha anidado en su corazón por medio de las preciosas promesas
de Dios. Por fe, ella ve el venturoso día, no muy lejano, cuando su hermano ha
de volver a la vida. Por fe lo ve apresurarse en la calzada de santidad, hasta
que llega a ser fuerte y vigoroso y vuelve los días de su juventud, llegando a
vivir en paz y felicidad eternas.
618¡Oh! ¡Cuán dulce y
consoladora música se desprende de esta cuerda el arpa de Dios! ¡Cuánto gozo trae al corazón del verdadero
cristiano! ¡Qué de dicha no llenará ese corazón cuando, habiendo llegado a ser
un miembro del cuerpo de Cristo, tenga el glorioso privilegio de despertar de
entre los muertos a ese ser amado, y ayudarlo en su gradual restauración a la
perfección humana! Entonces, tanto el que bendice, como el que recibe la
bendición, alabarán a Dios por sus bondades. Mientras llega ese venturoso día,
feliz el que hace suya la promesa: “Guardarás en perfecta paz a aquel cuyo
ánimo [cuya meditación] se apoya en tí.”-Isaías 26: 3.
619Por siglos, los cristianos perdieron de vista la hermosa doctrina
de la restauración representada en la décima cuerda del arpa de Dios. Esto se
debió al hecho de que los consagrados se encontraban cautivos a los sistemas
religiosos que los hombres formaron y en los cuales Satanás inyectó sus falsas
doctrinas, cegando así el entendimiento hasta de la gente sincera. Más, a
causa de la segunda presencia del Señor, la gente está siendo libertada de esa
cautividad a Babilonia. Los ojos de su entendimiento están siendo abiertos a
causa del resplandor de su presencia, y se aperciben de la cuerda de restauración
del arpa de Dios. Su dulce melodía ha alegrado sus corazones al grado de que no
pueden refrenar sus cánticos de alabanza. Por supuesto que Dios previó esto, y
para dar más ánimo a estos tales, hizo que En Profeta escribiera las
siguientes y muy apropiadas palabras relativas a las bendiciones de restauración que han de venir a todas las
naciones, gentes y familias de la tierra: “Cuando Jehová hizo tornar el
cautiverio de Sión, estábamos como gentes que sueñan. Entonces se llenó nuestra
boca de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces decían entre las naciones:
¡Grandes cosas ha hecho Jehová por ellos “-Salmo 126: 1, 2.
620Verdaderamente, como dijo el Profeta de Dios: “Inclinaré mi oído a
una parábola: haré patente con el arpa mi enigma.” Todo el plan de Dios ha sido
expresado en lenguaje parabólico, y solamente es apreciado por los seguidores
consagrados de Jesús. Sin embargo, al entenderse, es verdaderamente un arpa que
produce la más transportadora música que ha llegado a oídos humanos. Si tocarnos esa cuerda de restitución,
oiremos lo hermosamente que armoniza con todas las otras cuerdas del arpa de
Dios. Podemos sentirnos seguros de que
cuando la gente se aperciba de las maravillosas provisiones he chas por Dios,
todos los corazones que se encuentren en la debida disposición lo alabarán. Muy
apropiadamente dijo el Salmista:
“¡Alabad a Jehová en la
hermosura de la santidad!
¡Temblad delante de él,
moradores de toda la tierra!
Decid entre las naciones:
¡Jehová reina!
También el mundo será
establecido: no será movido;
El juzgará a las naciones
con justicia.
¡Alégrense los cielos, y
gócese la tierra!
¡Brame la mar, y cuanto
en ella hay!
¡Regocijese el campo,
y todo lo que está en él!
Entonces todos los
árboles de la selva cantarán de gozo delante de Jehová,
Porque viene, porque viene
a juzgar a la tierra.
¡Juzgará al mundo con
justicia,
Y a los pueblos con su
verdad!”-Salmo 96: 9-13.
621Finalmente, cuando termine el Reino Milenario del Mesías, todos
los obedientes de entre la raza humana habrán sido restaurados a condiciones de
perfección. Las grandes verdades doctrinales del arpa de Dios, serán
engrandecidas en los corazones de la gente. Aun ahora, los plenamente
consagrados cristianos se representan como hallándose por encima de los reinos
de este mundo, teniendo el arpa de Dios en sus manos y entonando el cántico de Moisés y el Cordero, diciendo:
“Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios, el Todopoderoso; justos
y verdaderos son tus caminos, oh rey de los siglos. ¿Quién no te temerá, oh
Señor, y glorificará tu nombre?” “todas las naciones [cuando hayan terminado
los mil años] vendrán y adorarán delante de ti, porque tus actos de justicia han
sido manifestados.” (Apocalipsis 15: 3, 4). Estos tales pueden ver la obra
terminada de Cristo.
EL CORO DE ALELUYAS
622Mirando por fe a través de la Edad Milenaria que ahora empieza, al
otro extremo vemos una perfecta raza humana. Todo vestigio de la maldad, del
egoísmo, y de la iniquidad ha sido eliminado.
Durante los mil años del reino de Cristo, la antigua serpiente, que es
el diablo y Satanás, ha sido restringida para que no pueda engañar a las
naciones por más tiempo. (Apocalipsis 20: 1-3). Habiendo sido desatado de su
prisión por un breve tiempo al final del Milenio, Satanás ha hecho todos los
esfuerzos posibles por engañar a las gentes, más siendo frustrado su intento es
luego destruido por haber lo Dios decretado así. (Apocalipsis 20: 7-10; Hebreos 2:14). Abraham, el padre de los
creyentes, y otros que como él fueron fieles en su tiempo y quienes bajo la su
previsión del Cristo han dirigido a la gente a través de su prueba en el
Milenio, han terminando su carrera terrestre y han sido llevados a un plano
superior, como seres espirituales. Habiendo vuelto a la justicia a muchos
durante el Reino Milenario, resplandecerán como estrellas eternamente. (Daniel
12: 3). La tierra ha sido transformada
en un Edén, un Paraíso. En ella no se encuentran cardos, ni abrojos, ni
espinas. Es un apropiado hogar para el hombre perfecto, y muy grato a la
vista. Todo ser humano ha sido perfeccionado en organismo, mente y carácter,
desprendiéndose de sus labios palabras llenas de gracia. Todos, habiendo
obtenido la perfección de voz, poseen la habilidad de cantar perfectamente, y
la ejercitan en alabanza de Dios. Toda la creación terrestre está sujeta al
hombre, y el principal gozo v esfuerzo de todos será el de contribuir a la
felicidad de sus prójimos y el de glorificar a Dios y a Cristo.
623Por fe contemplemos por un momento este feliz cuadro, y luego
dirijamos nuestra mirada a las cosas celestiales. Allí, los ángeles que por
siglos han ejecutado sus servicios fielmente como mensajeros del Señor, se encuentran
reunidos en gran profusión. Cada clase, en su respectivas posiciones, se
encuentra separada. En sus puestos de
honor se encuentran los querubines y serafines. En medio de todos ellos está
el Cristo. El bienaventurado y fiel Jesús, Cristo, ahora victorioso, torna su
mirada hacia atrás, y se siente satisfecho al contemplar los felices resultados
del fruto del trabajo de su alma. A su lado se encuentra su glorificada esposa,
la que por mil años ha estado gozando de las excesivas riquezas de la gracia de
Dios por conducto de su amada Cabeza, y que seguirá gozando de esos favores por
toda la eternidad. Las vírgenes compañeras suyas, que la siguen y le sirven, se
ocupan en el desempeño de las funciones a ellas asignadas por Dios. Sobre
todos se encuentra el gran Jehová, cuya
sabiduría ideó todo esto, y cuya misericordia habrá sido dispensada sobre la
vasta multitud de sus creaturas. El
gozo llena todo corazón. Su plan, como
lo preconoció, ha tenido un gran éxito.
624Es
una escena transportadora. Es el tiempo apropiado para el Coro de Aleluyas. Todo
está listo. Los trompeteros con sus trompetas toman sus puestos, y el
salterio y el arpa son también traídos. Los tambores y los instrumentos de
cuerda, el órgano, los címbalos y t'» do otro instrumento de alabanza están en
las manos del ejército celestial. Luego hay un gran silencio. Repentinamente
los trompeteros comienzan sus sones de alabanza, y todos los demás se unen con
sus instrumentos y voces. Esta hermosa música se escucha por las multitudes de
la tierra, las cuales hacen eco (puesto que la comunicación ha sido
restablecida entre los hombres perfectos y las perfectas creaturas
celestiales), hasta que toda creatura
en los cielos y en la tierra, y debajo de la tierra, y las que esta u en los
mares, alaben a Dios, diciendo: “¡Bendición, y honra y gloria y dominio al que
está sentado sobre el trono, y al Cordero, por los siglos de los siglos!”
(Apocalipsis 5: 13). Toda rodilla se encuentra
doblada, y toda lengua confiesa el nombre de Cristo para gloria de Dios el
Padre. Toda creatura que tiene aliento se une en coro, cantando:
“¡Aleluya!
¡Alabad a Jehová!
¡Alabad a Dios
en el Santuario! ¡Alabadle en el firmamento de su poder!
¡Alabadle por sus poderosos hechos!
¡Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza!
¡Alabadle a son
de trompeta!
¡Alabadle con
salterio y arpa!
¡Alabadle con
instrumentos de cuerda y flautas!
¡Alabad le con
pandero y danzas!
¡Alabadle con
instrumentos de cuerda y flautas!
¡Alabadle con
címbalos resonantes! ¡Alabadle con címbalos
altisonantes!
¡Todo lo que
tiene aliento alabe a Jehová!
¡Aleluya! ¡Alabad a Jehová!”
¡VENGA TU REINO!
¡Venga tu Reino,
oh Dios, venga tu Reino!
De mañana a noche
es mi oración;
¡Venga tu Reino,
oh Dios, venga tu Reino!
Y acabe de este mundo la opresión.
Cuando busco un
consuelo en esta tierra,
Doquiera miro,
sólo veo dolor:
Unos a otros, y
en sañuda guerra
Los hombres se
baten con ardor.
El rico, todo el
oro se acapara
Negando al pobre
su porción,
Y contempla al
obrero, cual soñara,
Volviendo a los
años de opresión.
El clero, que se
dice muy cristiano,
Y que a Cristo
debiera predicar,
Como es en
extremo darwiniano
Se ocupa tu
Palabra en “criticar.”
Y la prensa, que
en sus páginas debiera
Afanarse lo bueno
en presentar
Hoy, tan sólo
parece que tuviera
Homicidios y robos que tratar.
Y en tanto que
cegado se apresura
Este orden a
terrible destrucción,
Sólo
en tu Palabra se asegura
Paz
y dicha, después de la lección.
¡Venga tu Reino,
oh Dios, venga tu Reino!
Continuara siendo
mi oración.
¡Venga tu Reino,
oh Dios, venga el Milenio!
¡La prometida
GRAN RESTITUCIÓN!
|